Este blog tiene como fin dar a conocer los resultados de una investigación lingüística de campo, realizada en la comunidad de Las Bocas, Sonora. El trabajo se centra en la lengua mayo y los datos proporcionados para la investigación fueron proporcionados por medio de un cuestionario. Agradezco la participación de Celia Moroyoqui (mi contacto) y al señor, Feliciano Andrade. Sin ellos este proyecto no hubiera sido posible.
Los mayos y su lengua
Los mayos y su lengua
El mayo es hablado en la región del noroeste de
México, específicamente en el norte de Sinaloa en los municipios de El Fuerte,
Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva y Ahome, y en el sur del estado de Sonora en
los municipios de Álamos, Quiriego, Navojoa, Etchojoa y Huatabampo. El área
donde habitan los mayos en el norte de Sinaloa y al sur de Sonora, abarca una
extensión de 7 625 km2 distribuidos en tres regiones: la falda de la
sierra o sierra baja, el valle y la franja costera.
Amarillas (2008) resalta que debido a su proceso
histórico, los mayos han tenido que compartir territorio con mestizos. Es por
esto que, en todas las comunidades mayo ambos grupos conviven y en algunas
localidades los indígenas han sido desplazados por el otro grupo. Los mayos
viven principalmente en comunidades donde se localizan sus centros ceremoniales
como son: Júpare, Etchojoa, San Pedro, San Ignacio Cohuirimpo, Pueblo Viejo,
Navojoa, Tesia, Camoa, Huatabampo y Conicárit, en el estado de Sonora.
Información
de la lengua
Según Amarillas (2008), la palabra mayo significa “la gente de la
ribera”. Este grupo se reconoce a sí mismo como yoremes: “el pueblo que respeta la tradición”, a diferencia del
hombre blanco, al que denominan yori, “el
que no respeta”. A los miembros que niegan sus raíces y sus compromisos
comunitarios los contepualizan como torocoyori,
“el que traiciona”, “el que niega la tradición”.
El mayo o mayonokki
(como le llaman los miembros de la comunidad mayo a su lengua) pertenece a la
rama taracahíta, que a su vez proviene de la familia de lenguas yutoaztecas o
yutonahuas. Esta familia de lenguas se ubica en el sur de los Estados Unidos de
América (California, Nevada, Arizona, Colorado y Utah) y 16 estados en el norte
y sur de México (Dakin, 2004).
La lengua mayo es hablada por alrededor de 39, 616
hablantes; de los cuales 21, 750 son hombres y 17, 866 son mujeres. Esto, según
el censo del 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI). Esta cifra del total de hablantes incluye a los estados de Sonora y
Sinaloa, y a hablantes mayores de 5 años de edad. El mayo cuenta con un 90% de
inteligibilidad con la lengua yaqui, hablada también en el territorio sonorense.
Sin embargo, debido a razones de índole
social y política, en la actualidad, son consideradas como lenguas distintas.
Esta lengua ha sido clasificada por Burnham (1984),
como una lengua sintético/aglutinante, ya que cuenta con una morfología
compleja, procesos de derivación y es flexiva; es decir, utiliza una gran
variedad de sufijos y posposiciones. También, la lengua posee un sistema de
caso nominativo-acusativo y la estructura básica de la oración es de orden SOV.
Mi investigación se centra en la comunidad de Las
Bocas Sonora, una comunidad pesquera, que se encuentra en el municipio de
Huatabampo. Según el censo de población y vivienda del INEGI (2010), Las Bocas
cuenta con un total de 881 habitantes, de los cuales, el 28.4% es hablante de
una lengua indígena.
Documentaciones previas sobre la lengua
Las lenguas cahitas fueron documentadas primeramente
por Buelna (1989) Arte de la lengua
cahita escrita por un padre de la Compañía de Jesús, publicado
originalmente en 1713 con la intención de facilitar la instrucción de la
doctrina religiosa en las tribus del norte de México, así como para permitir
que los evangelistas se familiarizaran con las lenguas de la región. Sin
embargo, el Arte, no describe al
yaqui o al yoreme/mayo; sino que por otro lado, analiza al tehueco, la tercera
lengua clasificada como miembro de la subrama donde se encuentran el mayo y el
yaqui, que ahora está extinta. El primer
estudio en centrarse primeramente en el mayo fue el vocabulario de Howard y
Elizabeth Collard de yoreme-mayo-español/español-yoreme/mayo, con más de 1500
entradas, publicado en 1962. Este trabajo es otro volumen más, impreso por el
Summer Institute of Linguistics (SIL), como resultado de su intención de
elaborar diccionarios de cada lengua indígena investigada por la institución.
En 1968, Lynne Crumrine publicó un artículo de
sociolingüística sobre las estructuras étnicas dentro de la comunidad mayo. El
propósito era destacar cómo estas estructuras trabajan tomando en consideración
aspectos culturales y sociales de la comunidad; por lo tanto, este artículo
incluyó un repertorio de cantos y rituales religiosos, mitos y leyendas, además
de un pequeño apartado de frases y expresiones en lenguaje formal. Al final de
la década siguiente (1977) André Lionnet publicó un estudio comparativo del
yaqui y el mayo con el fin de determinar si ambas variedades de lenguas cahitas
podían ser consideradas dos variedades de la misma lengua. Él estudió aspectos
léxicos, fonológicos y morfosintácticos de ambas lenguas y concluyó que eran
mutuamente inteligibles y que algunas reglas morfológicas del yaqui podían ser
comprendidas basándose en las del mayo (Moctezuma 2001:197).
Ray Freeze, un académico de la Universidad de Utah,
publicó en 1989 un pequeño volumen siguiendo el formato de los Archivos de
Lenguas Indígenas de México, en el que incluyó un estudio fonológico,
morfológico, sintáctico y 50 términos léxicos del mayo de Los Capomos, Sinaloa,
hablado en la región noreste de este estado. Esta publicación es la única
publicada hasta la fecha incluyendo aspectos morfosintácticos de la lengua.
También es la única publicación de este autor referente a la lengua mayo.
Las investigaciones fonológicas hechas por Larry
Hagberg, de la Universidad de Arizona, servirán como base para esta
investigación. En la primera de estas, Hagberg (1988), estudió la interrelación
entre los patrones acentuales de la lengua y las vocales largas y consonantes
geminadas; su tesis doctoral (1993) estudió los procesos de reduplicación de la
lengua, basándose en la teoría autosegmental. Durante este tiempo también
presentó ponencias y manuscritos sobre los rasgos supgrasegmentales de la
lengua y propuso que el acento en mayo está relacionado hasta cierto punto con
un tono alto (Moctezuma 2001: 199). El problema relacionado con los patrones
fonológicos de esta lengua no ha sido resuelto hasta la fecha. Un resumen
completo del trabajo de Larry es encontrado en Moctezuma (2001).
Jeff Burnham (1984), por su parte, trabajó con la
lengua mayo de 1983 a 1987 en la Universidad de Sonora, donde pretendió
publicar un sketch gramatical de la lengua, pero el proyecto no obtuvo
financiamiento y sus datos fueron guardados en el Departamento de lingüística
de la Universidad de Sonora, mientras su trabajo sigue sin publicarse hasta el
día de hoy.
Paul de Wolf (1997), publicó un compendio de dos
volúmenes basado en la teoría tagmemic, y donde estudio aspectos fonológicos y
sintácticos de la lengua (volumen 1) por un lado, y características
morfológicas del mayo (volumen 2), por
otro lado. Este trabajo fue un primer intento por describir aspectos relevantes
de la lengua, como la morfosintaxis y el discurso, por lo que da muchos
ejemplos para estudiar estos aspectos de la lengua. Sin embargo, las
conclusiones son preliminares para el estudio de la estructura lingüística del
yoreme.
Tanto estudios sociolingüísticos y dialectológicos
sobre el mayo han sido producidos y publicados. Los del primer tipo consideran
el problema del desplazamiento de la lengua y pertenencia dentro del grupo
étnico, mientras que los estudios del segundo tipo intentan concluir si el mayo
y el yaqui son dos variedades de la misma lengua o dos lenguas diferentes
relacionadas. Moctezuma Zamarrón (1987) se preocupó por los procesos acelerados
de desplazamiento propiciados por el español, mientras que su trabajo publicado
(1989) es una descripción del conflicto lingüístico entre mayos y yaquis.
Asimismo, en ese mismo año, escribió una publicación en coautoría con Gerardo
López relacionada a esto (1987), mientras que en (1991) publicaron un segundo
trabajo sobre las diferencias dialectales entre el mayo y el yaqui, como un
primer intento por resolver los problemas de su clasificación. Moctezuma
Zamarrón ha continuado trabajando los aspectos sociolingüísticos de esta lengua
hasta el día de hoy, y en sus publicaciones más recientes agregan una
perspectiva antropológica al estudio del yoreme/mayo.
Por último, las tesis de maestría de Peña Valenzuela
y Rodríguez Villanueva, ambas publicadas en el 2012, centran sus estudios en
aspectos sintácticos de la lengua. La primera, realiza un estudio sobre las
cláusulas relativas del mayo y la segunda, centra su estudio en la predicación
nominal y adjetival del mayo de Sonora y Sinaloa.
Las grabaciones
Con el fin de hacer público el material utilizado para la investigación y que de esta manera, pueda servir a futuras investigaciones sobre la lengua y a la comunidad de habla misma, a continuación presento las grabaciones que fueron elicitadas y grabadas durante mi trabajo de campo en la comunidad de Las Bocas, Sonora.
Enlace con las grabaciones:
https://www.dropbox.com/sh/wwjh05zchrna8gx/AACkgdxgs0x0W2GNrdhcs-bXa?dl=0
Investigadora: Gabriela Montiel González
Informante y colaborador: Feliciano Andrade Yocupicio
Las grabaciones
Con el fin de hacer público el material utilizado para la investigación y que de esta manera, pueda servir a futuras investigaciones sobre la lengua y a la comunidad de habla misma, a continuación presento las grabaciones que fueron elicitadas y grabadas durante mi trabajo de campo en la comunidad de Las Bocas, Sonora.
Enlace con las grabaciones:
https://www.dropbox.com/sh/wwjh05zchrna8gx/AACkgdxgs0x0W2GNrdhcs-bXa?dl=0
Investigadora: Gabriela Montiel González
Informante y colaborador: Feliciano Andrade Yocupicio
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