jueves, 1 de enero de 2015

Los mayos y su lengua

Este blog tiene como fin dar a conocer los resultados de una investigación lingüística de campo, realizada en la comunidad de Las Bocas, Sonora. El trabajo se centra en la lengua mayo y los datos proporcionados para la investigación fueron proporcionados por medio de un cuestionario. Agradezco la participación de Celia Moroyoqui (mi contacto) y al señor, Feliciano Andrade. Sin ellos este proyecto no hubiera sido posible.

Los mayos y su lengua

El mayo es hablado en la región del noroeste de México, específicamente en el norte de Sinaloa en los municipios de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva y Ahome, y en el sur del estado de Sonora en los municipios de Álamos, Quiriego, Navojoa, Etchojoa y Huatabampo. El área donde habitan los mayos en el norte de Sinaloa y al sur de Sonora, abarca una extensión de 7 625 km2 distribuidos en tres regiones: la falda de la sierra o sierra baja, el valle y la franja costera. 

Amarillas (2008) resalta que debido a su proceso histórico, los mayos han tenido que compartir territorio con mestizos. Es por esto que, en todas las comunidades mayo ambos grupos conviven y en algunas localidades los indígenas han sido desplazados por el otro grupo. Los mayos viven principalmente en comunidades donde se localizan sus centros ceremoniales como son: Júpare, Etchojoa, San Pedro, San Ignacio Cohuirimpo, Pueblo Viejo, Navojoa, Tesia, Camoa, Huatabampo y Conicárit, en el estado de Sonora.

Información de la lengua

Según Amarillas (2008), la palabra mayo significa “la gente de la ribera”. Este grupo se reconoce a sí mismo como yoremes: “el pueblo que respeta la tradición”, a diferencia del hombre blanco, al que denominan yori, “el que no respeta”. A los miembros que niegan sus raíces y sus compromisos comunitarios los contepualizan como torocoyori, “el que traiciona”, “el que niega la tradición”.
El mayo o mayonokki (como le llaman los miembros de la comunidad mayo a su lengua) pertenece a la rama taracahíta, que a su vez proviene de la familia de lenguas yutoaztecas o yutonahuas. Esta familia de lenguas se ubica en el sur de los Estados Unidos de América (California, Nevada, Arizona, Colorado y Utah) y 16 estados en el norte y sur de México (Dakin, 2004).
La lengua mayo es hablada por alrededor de 39, 616 hablantes; de los cuales 21, 750 son hombres y 17, 866 son mujeres. Esto, según el censo del 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta cifra del total de hablantes incluye a los estados de Sonora y Sinaloa, y a hablantes mayores de 5 años de edad. El mayo cuenta con un 90% de inteligibilidad con la lengua yaqui, hablada también en el territorio sonorense. Sin embargo, debido a razones  de índole social y política, en la actualidad, son consideradas como lenguas distintas.
Esta lengua ha sido clasificada por Burnham (1984), como una lengua sintético/aglutinante, ya que cuenta con una morfología compleja, procesos de derivación y es flexiva; es decir, utiliza una gran variedad de sufijos y posposiciones. También, la lengua posee un sistema de caso nominativo-acusativo y la estructura básica de la oración es de orden SOV.
Mi investigación se centra en la comunidad de Las Bocas Sonora, una comunidad pesquera, que se encuentra en el municipio de Huatabampo. Según el censo de población y vivienda del INEGI (2010), Las Bocas cuenta con un total de 881 habitantes, de los cuales, el 28.4% es hablante de una lengua indígena.

Documentaciones previas sobre la lengua

Las lenguas cahitas fueron documentadas primeramente por Buelna (1989) Arte de la lengua cahita escrita por un padre de la Compañía de Jesús, publicado originalmente en 1713 con la intención de facilitar la instrucción de la doctrina religiosa en las tribus del norte de México, así como para permitir que los evangelistas se familiarizaran con las lenguas de la región. Sin embargo, el Arte, no describe al yaqui o al yoreme/mayo; sino que por otro lado, analiza al tehueco, la tercera lengua clasificada como miembro de la subrama donde se encuentran el mayo y el yaqui, que ahora está extinta.  El primer estudio en centrarse primeramente en el mayo fue el vocabulario de Howard y Elizabeth Collard de yoreme-mayo-español/español-yoreme/mayo, con más de 1500 entradas, publicado en 1962. Este trabajo es otro volumen más, impreso por el Summer Institute of Linguistics (SIL), como resultado de su intención de elaborar diccionarios de cada lengua indígena investigada por la institución.
En 1968, Lynne Crumrine publicó un artículo de sociolingüística sobre las estructuras étnicas dentro de la comunidad mayo. El propósito era destacar cómo estas estructuras trabajan tomando en consideración aspectos culturales y sociales de la comunidad; por lo tanto, este artículo incluyó un repertorio de cantos y rituales religiosos, mitos y leyendas, además de un pequeño apartado de frases y expresiones en lenguaje formal. Al final de la década siguiente (1977) André Lionnet publicó un estudio comparativo del yaqui y el mayo con el fin de determinar si ambas variedades de lenguas cahitas podían ser consideradas dos variedades de la misma lengua. Él estudió aspectos léxicos, fonológicos y morfosintácticos de ambas lenguas y concluyó que eran mutuamente inteligibles y que algunas reglas morfológicas del yaqui podían ser comprendidas basándose en las del mayo (Moctezuma 2001:197).
Ray Freeze, un académico de la Universidad de Utah, publicó en 1989 un pequeño volumen siguiendo el formato de los Archivos de Lenguas Indígenas de México, en el que incluyó un estudio fonológico, morfológico, sintáctico y 50 términos léxicos del mayo de Los Capomos, Sinaloa, hablado en la región noreste de este estado. Esta publicación es la única publicada hasta la fecha incluyendo aspectos morfosintácticos de la lengua. También es la única publicación de este autor referente a la lengua mayo.
Las investigaciones fonológicas hechas por Larry Hagberg, de la Universidad de Arizona, servirán como base para esta investigación. En la primera de estas, Hagberg (1988), estudió la interrelación entre los patrones acentuales de la lengua y las vocales largas y consonantes geminadas; su tesis doctoral (1993) estudió los procesos de reduplicación de la lengua, basándose en la teoría autosegmental. Durante este tiempo también presentó ponencias y manuscritos sobre los rasgos supgrasegmentales de la lengua y propuso que el acento en mayo está relacionado hasta cierto punto con un tono alto (Moctezuma 2001: 199). El problema relacionado con los patrones fonológicos de esta lengua no ha sido resuelto hasta la fecha. Un resumen completo del trabajo de Larry es encontrado en Moctezuma (2001).
Jeff Burnham (1984), por su parte, trabajó con la lengua mayo de 1983 a 1987 en la Universidad de Sonora, donde pretendió publicar un sketch gramatical de la lengua, pero el proyecto no obtuvo financiamiento y sus datos fueron guardados en el Departamento de lingüística de la Universidad de Sonora, mientras su trabajo sigue sin publicarse hasta el día de hoy.
Paul de Wolf (1997), publicó un compendio de dos volúmenes basado en la teoría tagmemic, y donde estudio aspectos fonológicos y sintácticos de la lengua (volumen 1) por un lado, y características morfológicas del mayo  (volumen 2), por otro lado. Este trabajo fue un primer intento por describir aspectos relevantes de la lengua, como la morfosintaxis y el discurso, por lo que da muchos ejemplos para estudiar estos aspectos de la lengua. Sin embargo, las conclusiones son preliminares para el estudio de la estructura lingüística del yoreme.
Tanto estudios sociolingüísticos y dialectológicos sobre el mayo han sido producidos y publicados. Los del primer tipo consideran el problema del desplazamiento de la lengua y pertenencia dentro del grupo étnico, mientras que los estudios del segundo tipo intentan concluir si el mayo y el yaqui son dos variedades de la misma lengua o dos lenguas diferentes relacionadas. Moctezuma Zamarrón (1987) se preocupó por los procesos acelerados de desplazamiento propiciados por el español, mientras que su trabajo publicado (1989) es una descripción del conflicto lingüístico entre mayos y yaquis. Asimismo, en ese mismo año, escribió una publicación en coautoría con Gerardo López relacionada a esto (1987), mientras que en (1991) publicaron un segundo trabajo sobre las diferencias dialectales entre el mayo y el yaqui, como un primer intento por resolver los problemas de su clasificación. Moctezuma Zamarrón ha continuado trabajando los aspectos sociolingüísticos de esta lengua hasta el día de hoy, y en sus publicaciones más recientes agregan una perspectiva antropológica al estudio del yoreme/mayo.

Por último, las tesis de maestría de Peña Valenzuela y Rodríguez Villanueva, ambas publicadas en el 2012, centran sus estudios en aspectos sintácticos de la lengua. La primera, realiza un estudio sobre las cláusulas relativas del mayo y la segunda, centra su estudio en la predicación nominal y adjetival del mayo de Sonora y Sinaloa.

Las grabaciones

Con el fin de hacer público el material utilizado para la investigación y que de esta manera, pueda servir a futuras investigaciones sobre la lengua y a la comunidad de habla misma, a continuación presento las grabaciones que fueron elicitadas y grabadas durante mi trabajo de campo en la comunidad de Las Bocas, Sonora.

Enlace con las grabaciones:

https://www.dropbox.com/sh/wwjh05zchrna8gx/AACkgdxgs0x0W2GNrdhcs-bXa?dl=0

Investigadora: Gabriela Montiel González
Informante y colaborador: Feliciano Andrade Yocupicio